Juan 21,15-29¿Me amas más que éstos? . . . Cuida de mis corderos. (Juan 21,15)
¿Por qué le hizo Jesús esta pregunta a San Pedro y luego le dijo que cuidara a sus seguidores? ¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro? Jesús ya había muerto y resucitado; ya se había revelado a sus apóstoles y había soplado el Espíritu Santo sobre ellos (Juan 20,21-23). ¿Qué más podían pedir? Ahora había llegado la hora de poner en práctica el amor de Cristo, pero ¿cómo? Obedeciendo los mandatos del Señor y propagando por el mundo la buena noticia de su amor. En realidad, lo que Jesús le dijo a Pedro fue: “Si me amas, harás lo que te he pedido; si me amas, tu amor se demostrará en la acción.”
Cada día, todos enfrentamos el mismo desafío que Jesús le planteó a San Pedro a orillas del Mar de Galilea. El amor que Jesús le pedía ?y que nos pide a todos? no es sentir una emoción determinada, sino realizar un acto de la voluntad. Este tipo de amor es desinteresado, atento a las necesidades de los demás y lleno de confianza y esperanza. En otras palabras, es como Jesús ama a sus seguidores.
Entonces, ¿cómo hemos de amar? ¿Salir y hacer muchas cosas, esforzarnos más? Posiblemente; pero también debemos recordar que las acciones no generan amor, y por supuesto tampoco pueden reemplazarlo; las acciones son el fruto o la demostración del amor. Si usted reconoce que no está dando este fruto de amor en su vida, no se preocupe; no se sienta incapaz de aceptar la gran llamada a ser testigos de Cristo. Vuelva a Jesús y pídale que lo llene más. Tal vez necesite arrepentirse más o renovar el compromiso de orar y recibir los sacramentos, pero siempre podemos creer que cuando nos presentamos humildemente ante el Señor y le confiamos nuestras necesidades, Él nos da con abundancia.
“Jesús, Señor mío, te doy gracias por tu inmenso amor; continúa llenándome para que tu amor fluya de mí hacia tus hijos en este mundo.”
Hechos 25,13-21
Salmo 103,1-2.11-12.19-20